martes, 5 de febrero de 2019

Mi pellejo por un botijo


Hola a todos. Algunos ya se dieron cuenta durante el mes de enero, pero lo comento por si acaso. Esta historia la escribimos @EricaFortuny y yo, @Atalanta96 de manera conjunta. Esto no quiere decir que tendréis la misma historia desde dos puntos de vista todos los meses, sino que iremos alternándonos. Dicho esto, febrero me corresponde a mí continuar con la aventura  de nuestros protagonistas y el mes que viene la continuará ella en su página web. La variación más notoria es el hecho de que cada una utilizará a su personaje como narrador principal, por lo que la visión de los hechos puede cambiar en función de su carácter. Espero que os guste y que nos acompañéis en las aventuras de este variopinto grupo



Cuatro pares de ojos se giran hacia mí. La maga sonríe tras un momento, como si le hubiese costado recordarme. A su lado hay una mujer de pelo largo vestida con armadura y unas orejas puntiagudas como las mías que delatan su naturaleza élfica, si no me equivoco. Al otro lado de la mesa, un ser en las sombras, del que se avistan rasgos felinos y, frunciendo sus frondosas cejas, un mediano me observa mientras exclama:
    
      ― Pues ya estamos todos – y sonríe, mientras se gira hacia el félido – me encanta, somos como una bonita familia ¿verdad?

Dicho esto se levanta y abraza a la elfa, a quien no parece hacerle mucha ilusión por la manera en que pone los ojos en blanco.

   ― ¿Familia? – murmuro estupefacta. La maga me había comentado que era ligeramente extravagante, pero no me imaginaba tanto. Por suerte nadie parece haberme escuchado, o eso pienso hasta que veo la sonrisa en labios de la maga, Lady, sí, ahora recuerdo que se llamaba Lady.

       ― Marchemos pues – se dispone el mediano, seguido por el hombre pantera.
      ― Medio cobro por adelantado, sabes cómo funciono, Dragtar – le para la elfa, sin siquiera moverse del sitio.
      ― No me das ni un respiro Naxen – se gira el aludido, riendo – vayamos a mi morada. Allí os muestro nuestro próximo objetivo.

Todos se levantan con decisión y empiezan a salir de la taberna, con lo que no me queda otra que seguirles. Toco ligeramente el hombro de Lady, indicándole que se espere por un segundo mientras voy por Mihu, quien parece entretenido jugando con sus alas, descubriendo este nuevo cuerpo.

     ― Así que esta es tu nueva forma ¿no Mihu? – escucho la voz de Lady, quien parece haberme seguido. Bastante sigilosa en tierra, tendré que tener cuidado.

El aludido la mira, hace ya tiempo desde la última vez que la vimos, pero solo con un vistazo es capaz de reconocerla, y salta hacia ella para…no sé, es Mihu, seguramente busque mimos.

     ―Yo también me alegro de verte – le dice la maga mientras le acaricia, antes de girarse para volver a hablarme – deberíamos ir ya hacia allí, el resto deben haber llegado ya.

Asiento con la cabeza, y el silencio se convierte en nuestro compañero durante el breve paseo hasta la casa del mediano, hasta que Lady lo rompe:

     ― Oye, pensaba que nunca vendrías en verdad. No después de saber que estabas con Alex y bueno… como me dijiste que querías tener una fami…
     ― Déjalo – le contesto, quizás demasiado cortante, pero es que apenas escuchar su nombre ya hace que la opresión del pecho regrese – simplemente, ahora estoy aquí. Dicen que el aquí y el ahora es lo único que importa.

Ella asiente y abre la puerta, donde los otros tres están ya sentados en la mesa. Mihu se queda fuera, echando un vuelo para entretenerse. Mis ojos recorren la enorme habitación, en cuyo centro están tres pares de ojos mirándome, a los que se suma Lady, tomando asiento.

      ― Bueno ¿y tú quién eres, de dónde has salido y cómo has llegado hasta mí?
       ― Niyati, del mar que hay a 15 millas de aquí y con su mensaje – respondo mientras señalo hacia Lady mientras con la otra mano extraigo el ya arrugado papel del bolsillo y tomo asiento.
     ― Así que Lady está ampliando mi plantilla – dice el mediano mientras clava su vista en la maga – ¿y en qué se supone que nos beneficia esta ondina?  Ya sabes que yo no contrato inútiles.
     ― Créeme, no es una ondina normal – le contesta con una voz dulce mientras me sonríe confiada – nos vendría bien algo de ayuda en este caso, no creo que la fuerza bruta – echa un vistazo hacia su compañera – nos sirva así que nos vienes como agua de mayo, preciosa.

Sonrío, incómoda viendo como hablan de mí como si no estuviese delante. El mediano, sobreentiendo que él es Dragtar, se gira otra vez hacia mí:

    ― Bueno, Niyati, parece que vas a formar parte de la troupe esta vez. Yo no necesito de presentación, soy el magnífico Dragtar, el surcador de los 10 mares, quien robó el tesoro del dragón milenario y salió con vida, el que…. – un carraspeo por parte de la elfa le corta el discurso disimuladamente – ah si, ella es Naxen, a Lady ya la conoces y este medio pantera medio humano que ves aquí es Kert.  Toma asiento, iba a explicar cual es el próximo encargo.

Dragtar extiende una serie de papeles por encima de la mesa y señala un dibujo muy detallado de un botijo extrañamente bello y decorado hecho con carboncillo.

      ― Esto es lo que buscamos esta vez. No sé que es ni me importa, pero pagan bien y no debería ser complicado. Lo último que se sabe es que se encontraba en este templo en  – dice cambiando de papel, enseñando ahora un mapa en el cual indica con un dedo el punto donde está el templo – por lo visto se trata de un viejo edificio consagrado a algún dios antiguo
     
     ― Y, si es tan antiguo ¿por qué iba a continuar ahí el botijo, acaso está esperando a que lleguemos nosotros o qué? – pregunto mientras echo un vistazo al mapa.
     ― Como se nota que eres nueva… Dice que está en esa construcción, pero lo más probable es que sea algún tipo de templo o tumba con alguna que otra trampa mortal, ¿verdad Dragtar? – comenta Naxen burlona.
     ― Bueno, detalles… dicho esto, mañana partiremos al alba, aquí tienes – dice mientras me lanza una pequeña bolsa en la que tintinean monedas – búscate una montura, no vayas a retrasarnos. En el piso superior hay habitaciones suficientes para todos.

Dicho esto, los tres se despiden y marchan a sus respectivas habitaciones, dejándome sola en la mesa. Abro la bolsa para encontrarme con más dinero del que necesitaría para comprar un caballo en un pueblo como este y sonrío sabiendo que mi montura no será otra que Mihu.

Al amanecer, tal y como se dijo anoche, me encuentro a los cuatro en la puerta montados a caballo, mientras yo aparezco a lomos de Mihu. La sorpresa se ve fácilmente en sus rostros y no  intento ocultar una sonrisa de satisfacción.
     – Pues ya estamos todos, andando – exclama Dragtar mientras espolea a su montura.

     – Iré por aire, os sigo – digo mientras Mihu bate las alas, alzando el vuelo como si siempre hubiese tenido alas.

No pasa más de tres días cuando llegamos a las ruinas, donde la propia naturaleza parece haberse encargado de destruir las estatuas de piedra, disgregándolas en fragmentos que han sido devorados parcial o totalmente por la maleza.  Todos bajamos de nuestras monturas. Miro a Mihu, sabiendo que no va a poder acompañarme con el tamaño que tiene, mucho menos por la pequeña entrada a lo que en otro tiempo fue un templo, pero que ahora no es más que una construcción derruida, en cuyo interior unas escaleras descendientes nos llevarán hasta el objeto que buscamos. Él me mira y entendiendo mi preocupación, agacha la cabeza antes de, ante la fascinada mirada del resto del grupo, volver a transformarse, adquiriendo la forma de una lechuza de color tostado.

     ― Así es mucho más fácil – le digo cuando se posa en mi hombro. El resto parecen estar esperándome – Vamos.

Bajamos en completo silencio, rodeados por unas luces flotantes cortesía de Lady, aunque creo que los únicos incapaces de ver en la oscuridad son ella y Dragtar. El resto nos movemos bien con poca luz y tampoco es extraño que seamos más sigilosos que ellos dos.

Kert hace gala de su instinto y Naxen de su experiencia, evitando que desencadenemos la mayoría de las trampas que guardan el camino, hasta que llegamos a una gran sala pentagonal.

Las paredes están revestidas con imágenes de demonios, pecados y torturas. El suelo está decorado con una intrincada estrella de cinco puntas, así como siglas de distintos alfabetos.

     ― Ahí está – exclama Kert señalando al botijo, sostenido por las manos de una estatua de piedra con forma humanoide, exceptuando los cuernos, las patas de cabra y la cola. Pensándolo bien quizás no es tan humanoide – Así que este es el búcaro de las mil almas… pensaba que sería más complicado llegar hasta el – murmura mientras lo agarra, separándolo de la escultura y examinándolo.

Una serie de crujidos y chirridos oxidados empiezan a surgir de las paredes de la sala, mientras notamos como el espacio va encogiéndose cada vez más… quizás lo complicado no era llegar hasta aquí, sino salir.

Con el botijo bien agarrado entre las manos la pantera nos mira y grita algo que todos ya pensábamos hacer sin que él lo dijese:

     ― ¡Corred!

Su voz parece ser nuestro pistoletazo de salida para que nuestras piernas se pongan en movimiento y, curiosamente el que más prisa se ha dado es el que tiene las piernas más cortas, Dragtar. Pero no sirve de mucho, pues la entrada ha sido tapada, con lo que nuestros ojos vagan por entre las lisas paredes en busca de una manera de escapar, pero no parece haberlo.

     ― ¿Dónde están los mecanismos? – le grito a Mihu antes de lanzarlo en el aire para que busque los engranajes. No están muy escondido hasta el punto de que apenas pasa un segundo antes de que me indique la posición de varios de ellos, a ambos lados de las paredes, que siguen acercándose peligrosamente. – Mihu, vuelve aquí.

Mientras la lechuza vuelve a mi hombro, extraigo un par de flechas y, sin necesidad del arco, las lanzo hacia las posiciones que Mihu me ha indicado, ante la extrañada mirada de nuestra variopinta compañía. Al lanzarlas una corriente de energía me atraviesa, desde la punta de los pies hasta los dedos de las manos, saliendo de estas acompañando a los proyectiles. Cuando estos impactan entre los engranajes, una densa película de hielo empieza a expandirse por los mismos desde el punto donde se ha producido el golpe, impidiendo que estos se muevan, provocando chirridos y un par de piezas parecen empezar a resquebrajarse.

La velocidad de las paredes disminuye lentamente, hasta quedarse completamente quietas, momento en que Lady empieza a pronunciar un hechizo que  genera una explosión , destapando la entrada, permitiéndonos salir todos vivos, ilesos y con el botijo.

Todos agradecemos el aire fresco que nos recibe al salir y nos sentamos mientras muevo un brazo indicándole a Mihu que puede volver a su anterior forma, rogando mentalmente por que no se le ocurra convertirse en pez aquí, en medio de tierra firme.

     ― ¿Qué ha sido esa cosa que has hecho con la flecha? – pregunta Kert acercándose.
     ― Nada nuevo. Por lo visto, entre mis capacidades está la de generar hielo y no es la primera vez que me encuentro con una de esas trampas, aunque no había caído en la cuenta de que las flechas son más rápidas en aire que en agua – le contesto encogiéndome de hombros – ¿Puedo ver el cacharro de las no–sé–cuantas almas?
     ― Aquí tienes, sobrada – responde la pantera, lanzándome el botijo.

Quien hizo el dibujo que nos enseñó Dragtar el primer día lo había retratado de manera fidedigna. No es especialmente grande pero los motivos que lo decoran, de espíritus, fantasmas, demonios y ángeles son bastante más realistas de lo que estoy acostumbrado a ver. Le doy vueltas entre las manos, curioseándolo y viéndolo completamente vacío.

     ― Es bonito, pero… ¿tanta cosa por un botijo?
     ― Siempre que es algo con el sobrenombre de “maldito” suele ir acompañado por trampas y similares, aunque no sea más que un botijo. Solo con que dijese que esta es una piedra maldita, alguien la robaría, la escondería y la guardaría tras varias pruebas o trampas – comenta aburrida Nexan mientras me enseña una piedra del suelo para ilustrar su ejemplo.
     ― Bueno, bueno, bueno… ya está bien de chácharas, toca ir a entregárselo a Belc, le dije que no tardaríamos mucho en terminar con la tarea.
     ― ¿Belc? Espera… ¿te refieres a Belcebús el demonio? – medio gritan a coro Nexan y Lady, ojipláticas.



 Normas y bases del OrigiReto2019:

Objetivo utilizado: 1. Haz que el protagonista principal del relato sea un botijo o un objeto maldito o que la historia se centre en él. 
Objetos escondidos: 21 + 36 (Un demonio y una estatua de piedra.  

miércoles, 9 de enero de 2019

Sus esperanzas en un ... ¿zombie?


El pequeño se dirigió hacia el cementerio , rogando porque alguna familia hubiese dejado alguna ofrenda para sus muertos, un pedazo de pan, una fruta de la cosecha, incluso una lata de conservas caducada sería más que suficiente para acallar su barriga.
Los mayores decían que antes todo era distintos, que nadie era perseguido por su magia y muchos proclamaban entre susurros que algún día ella regresaría y les salvaría del yugo de la Nueva Alianza pero, Keiv pensaba para si mismo que nadie vuelve de entre los muertos y los que lo hacen apenas son zombies que poca utilidad tienen, así que hacía mucho que había dejado de soñar para poder sobrevivir.
En aquel momento escuchó la conversación entre dos mujeres, oculto desde las sombras, viendo como una de ellas resurgía de entre las garras de la muerte, pero no parecía un zombie, parecía viva, y, al mismo tiempo que aquello pasaba resucitaron los sueños y esperanzas del pequeño.


Objetivo utilizado: 2. Crea un relato en el que aparezcan zombies
Relato enlazado : https://mbogarinbooks.wordpress.com/2019/01/02/diospyros/

Pegatina Enero:




        Normas y bases del OrigiReto2019:

jueves, 3 de enero de 2019

Sin vuelta atrás


No puedo seguir aquí, tengo que huir, tengo que darme prisa, el eclipse no durará mucho y la mayoría despertarán. No puedo esperar un segundo más, esta es mi oportunidad de desaparecer de aquí sin que nadie consiga seguirme. Con esta idea repetida en bucle en mi mente rebusco entre las ropas de los extranjeros que se guardan en un viejo baúl que ya apenas se abre, normal teniendo en cuenta que hace demasiado frío como para que nadie quiera meterse bajo el agua, gajes del clima.

No tardo mucho en encontrar un vestido de pieles que espero sea menos pesado cuando esté en la superficie y seco, ya que ahora, completamente mojado, apenas soy capaz de sostenerlo. Mihu se acerca a mi y ofrece su lomo para llevarlo mientras recojo un par de cosas. Algo de comida, el arco, los abanicos, el carcaj y las flechas. Repaso mentalmente las cosas que llevo y miro por una de las ventanas. Sigue estando todo negro, el eclipse todavía durará unos minutos más en total penumbra.

– Nos marchamos ya Mihu – digo acercándome a él. Me subo en el pez de colores, sosteniendo una lumaryna para poder ver por dónde nadamos, aunque ambos sabemos que todavía queda mucho hasta poder llegar a la superficie.

Echo un último vistazo al poblado entre las translúcidas aletas de Mihu, que continúa en completa oscuridad y con las estalactitas decorando las calles, recordando mi error, impidiéndome olvidar el horror de lo que pasó hace unas horas. Con lágrimas en los ojos vuelvo mi mirada hacia adelante mientras siento como la mente de Mihu intenta reconfortarme, haciéndome ver que estaremos bien, aunque acabemos de dejar atrás todo lo que conocemos.
Acaricio con cariño sus coloridas escamas mientras con la otra mano aprieta fuerte contra mi corazón el pequeño pergamino encerado que lleva guardando desde que aquella maga nos visitó. “Si alguna vez necesitas huir o dinero, busca a Dragtar” seguido de una dirección. He releído tantas veces durante esta noche el mensaje, que no es necesario tenerlo, pero sé que si lo dejase en casa sería una pista que les permitiría saber dónde estoy y eso es algo que no puedo permitirme, no después de lo que he hecho, intentarían hacerme volver y para mí, eso no es una opción, el mundo tal y como lo conocía ya está roto para mí.


La luz empieza a aparecer y colarse entre las ondas del agua, permitiéndonos ver la inmensidad del océano que se extiende ante nosotros mientras poco a poco vamos ascendiendo en busca de la superficie.  Me apoyo sobre la cabeza de Mihu, intentando descansar, sin dormirme para no caer. Pasa el tiempo mientras subimos. Cada vez el agua se va volviendo más fría y grandes fragmentos de hielo flotantes empiezan a verse a nuestro alrededor.

– Así que esto son los icebergs – comento curiosa cuando rozo uno con una mano.

Mihu se divierte jugando a esquivar los icebergs mientras subimos, hasta que los dejamos atrás en busca de la tierra firme. Cada vez hay más luz, hasta que el sol vuelve a aparecer en todo su esplendor y lo veo, por primera vez en mucho tiempo, desde la superficie, en el cielo, sin mirar a través del agua. Noto como el viento gélido roza mi cuerpo y juguetea con mi pelo. Cierro los ojos y me permito disfrutar de la sensación por un momento. Me había olvidado de cómo era estar en la superficie.

No tardamos en llegar a un páramo helado de tierra firme, a la que salto ágilmente antes de empezar a quitar el equipo de encima de Mihu hasta que todo está a mi lado y el pez de colores de dos metros está completamente libre. Celebrando la pérdida de equipaje empieza a dar saltos en el aire, que terminan mojándome entera, a mi y todo el terreno cercano al agua y no puedo evitar reír.
– Anda, ya basta, te toca cambiar ya de forma Mihu, dudo que puedas acompañarme así – digo todavía con la sonrisa, mirándole pasárselo bien.


Mientras él se decide a cambiarse, yo empiezo a extraer el agua del vestido que cogí, notando como paulatinamente este va perdiendo peso, hasta convertirse en un vestido de piel de ciervo de falda larga y con una serie de cortes que facilitan el movimiento. Me lo pongo, dejando de lado las vaporosas y finas telas de los trajes típicos de lo que hasta esta noche era mi casa, notando como el traje se adapta a mi cuerpo, sin impedirme realizar movimientos, lo que es favorecido por los cortes de la falda, que permiten que utilice las piernas con total comodidad. Cruzo el arco en mi espalda, tensado como siempre y coloco en el cinto los abanicos, disimulando en la medida de lo posible su verdadera utilidad.
Ato las viejas ropas a una piedra que encuentro relativamente cerca y las echo al mar, viendo como se hunden lentamente.

  Vamos, es suficiente, tenemos que irnos – le digo a Mihu, quien de un salto sale del agua mientras se transforma en el aire, cambiando todo su cuerpo por uno muy distinto, uno que todavía no había visto nunca, uno de - ¿Qué se supone que eres?
Miro a Mihu frente a mi, un ser con cabeza y alas de lechuza pero que se sostiene sobre cuatro patas peludas. Suspiro

   Dijimos que no íbamos a llamar la atención más de lo necesario – Mihu gira su cabeza 90º con esa capacidad que solo las lechuzas y búhos tienen, mirándome sin comprender – La idea era un lobo, una lechuza, una ardilla… cualquiera de esas cosas hubiese sido medianamente normal pero… esta especie de grifo extraño en la que te has convertido no creo que permita que pasemos desapercibidos Mihu. Pero bueno, ahora ya está hecho…

Mihu se acerca y roza su cara con la mía. Las plumas son suaves y él se siente tan cómodo y calentito. No puedo evitar sonreír ante las ocurrencias de mi familiar, sobretodo cuando me beneficia tener un medio de transporte como este. Recojo el equipaje y, montada sobre este nuevo lomo, marchamos hacia la ciudad más cercana, Athasir.

Una vez allí, me dirijo a la dirección del mensaje. Una taberna con habitaciones, no me sorprende que este sea el lugar de reunión para mercenarios. Mihu se ha quedado atrás, cerca del establo, ya que no podría entrar en la posada propiamente.
En cuanto entro mis ojos hacen un barrido en busca del tal Dragtar, repitiendo la descripción que me dio la maga aquella vez.

No tardo mucho en encontrar al mediano que parece nadar en abundancia, acompañado de una elfa y de la misma maga cuyo mensaje me trajo hasta aquí. Sin preámbulos o presentaciones me siento en su mesa y digo con toda la confianza de la que soy capaz:

   Me apunto a la próxima expedición que realices, no importa el lugar, Dragtar.

          

        Normas y bases del OrigiReto2019:
           http://plumakatty.blogspot.com/2018/12/origireto-creativo-edicion-2019.html
           http://nosoyadictaaloslibros.blogspot.com/2018/12/reto-de-escritura-2019-origireto.html

       Objetivo utilizado para el relato:
           5. Escribe sobre una fuga